Falta volumen
El pecho está donde tiene que estar y lo que falta es tamaño. Lo que corresponde es un aumento con prótesis, sin retirar piel y sin cicatriz de elevación.
La elevación de pecho, que también se llama mastopexia o levantamiento de pecho, recoloca el pecho caído y sube el pezón a su sitio. No añade volumen: eso lo hace la prótesis. Saber cuál de las dos necesitas, o si necesitas las dos, es exactamente lo que se decide en la consulta de valoración.
Es la confusión más común, y decide la operación entera: elevar recoloca lo que hay, aumentar añade lo que falta. De ahí salen la mayoría de las dudas.

Tres situaciones distintas que se confunden entre sí porque desde fuera se parecen. La diferencia no es de grado: es de qué le falta al pecho.
El pecho está donde tiene que estar y lo que falta es tamaño. Lo que corresponde es un aumento con prótesis, sin retirar piel y sin cicatriz de elevación.
Hay tejido suficiente, pero ha bajado y el pezón ha bajado con él. Lo que corresponde es una mastopexia sin prótesis: se recoloca lo que hay, no se rellena.
Después de un embarazo, de la lactancia o de una pérdida de peso importante es frecuente que el pecho baje y además se vacíe por arriba. Ahí se plantean juntas.

Si solo falta volumen, cómo se elige la prótesis, dónde va y cuánto cuesta está en aumento de pecho en Zaragoza. La combinada es el aumento con elevación, y las formas y los rellenos del implante, cuando hace falta, están comparados uno al lado del otro en tipos de prótesis mamarias.
En cirugía plástica el descenso se clasifica por dónde queda el pezón respecto al pliegue que hay debajo del pecho. No es una escala de gravedad: es lo que decide cuánta piel hay que retirar, y por tanto la técnica y la cicatriz. En cada dibujo, la línea de puntos es ese pliegue y el punto ocre, el pezón.
| Grado | Dónde queda el pezón | Qué implica |
|---|---|---|
| Grado I, leve | El pezón queda a la altura del pliegue submamario. | Suele resolverse retirando poca piel. |
| Grado II, moderado | El pezón queda por debajo del pliegue, pero todavía por encima del punto más bajo del pecho. | Hace falta retirar más piel y subir el pezón de sitio. |
| Grado III, avanzado | El pezón queda por debajo del pliegue y en el contorno inferior del pecho, orientado hacia abajo. | Es el que más piel exige retirar, y eso condiciona la cicatriz. |
| Pseudoptosis | La glándula ha descendido y el pezón sigue por encima del pliegue. Es lo típico después de la lactancia. | No siempre se resuelve solo elevando: aquí es donde más veces entra la prótesis. |
Mirarse al espejo orienta, pero no diagnostica: el grado lo establece la valoración médica, midiendo sobre tu anatomía, y de ahí sale la técnica. Es el mismo criterio con el que se decide todo lo demás en la cirugía paso a paso.
Una elevación no se puede hacer sin cicatriz. Para subir el pecho hay que retirar piel, y donde se retira queda una marca. Lo que cambia entre unas técnicas y otras no es si queda o no: es cuánta.
Rodea la areola y se queda ahí. Es la de menos recorrido, y por eso sirve para los descensos leves, donde hay poca piel que retirar.
La de la areola más una línea que baja hacia el pliegue. Permite retirar más piel y reposicionar mejor el pezón, y es la habitual en los descensos moderados.
Añade el trazo horizontal escondido en el pliegue submamario. Es la que permite retirar más piel, y por eso es la de los descensos avanzados.
Y el matiz que conviene llevar a la consulta: la técnica no se elige por la cicatriz que menos se vea, sino por la cantidad de piel que hay que retirar. Forzar una cicatriz corta en un descenso avanzado se paga en el resultado, así que cuando alguien te ofrece la marca más pequeña para cualquier caso, lo que está describiendo no es una ventaja.
Sin implantes, la mastopexia sube el pecho y el pezón, retira la piel que sobra y remodela la glándula con tu propio tejido: es lo indicado cuando el volumen te gusta y lo que molesta es la posición. Con implantes, además de recolocar se añade el volumen que falta.
Después de la lactancia es frecuente que el pecho no solo baje, sino que además se vacíe por la parte alta. Una elevación recoloca lo que hay; si lo que hay no llena el polo superior, el resultado se queda corto por mucho que la posición sea la correcta.
Por eso las dos cirugías se plantean juntas tantas veces, y por eso la decisión no es «elevación o prótesis» sino cuánto de cada cosa hace falta en tu caso. Lo que decide es la anatomía, no el catálogo.
La combinada tiene su propio precio: el aumento con mastopexia va de 5.500 € a 7.500 €, e incluye la corrección del descenso además del volumen.
Si tu caso fuera solo de elevación, el precio sale de la consulta de valoración, que es gratuita: depende del grado de descenso y de la técnica que haga falta, y ponerle aquí una cifra suelta sería inventártela.
Vista de lado, después de operar
Cómo van los días después de un aumento con prótesis está en la recuperación por tramos. Una elevación no es la misma cirugía: sus plazos dependen sobre todo de cuánta piel se haya retirado, y se fijan con tu caso delante.
La pauta concreta, con sus revisiones, la marca la valoración de tu caso. Lo que conviene evitar durante esas semanas, que en eso sí coinciden las dos cirugías, lo explica la doctora en qué no hacer tras una cirugía de pecho.

La cirugía la realiza la Dra. Alba Perales, en Clínica Renacek, en el centro de Zaragoza. La misma persona que valora en consulta es la que interviene y la que hace el seguimiento posterior.
Es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora por la vía MIR: hizo la residencia en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, y allí sigue trabajando como Facultativo Especialista de Área.
Su trayectoria completa está en la ficha de la cirujana, y dónde está la clínica y cómo llegar, en la clínica.

No. Una mastopexia recoloca el tejido que ya tienes y sube el pezón a su sitio, pero no añade ni un centímetro cúbico. Si además de la posición te falta volumen, sobre todo en la parte alta del pecho, lo que lo aporta es la prótesis, y entonces se plantean las dos cosas en la misma cirugía.
Es una de las cosas que conviene decir en la primera consulta, porque la vía por la que se entra influye en los conductos y en la sensibilidad del pezón. Qué pasa con la lactancia después de una cirugía de pecho está explicado en el artículo de dar el pecho después de un aumento, y es la conversación que toca tener antes de decidir la técnica, no después.
La cirugía corrige el descenso que hay el día que se opera, pero no detiene lo que lo produjo. La gravedad, los cambios de peso y un embarazo posterior siguen actuando, así que nadie puede garantizarte que el resultado sea permanente. Lo que sí se puede decir es que se parte de una posición corregida.
Depende del grado de descenso y de la técnica que haga falta, porque no es lo mismo retirar poca piel alrededor de la areola que hacer una cicatriz en T invertida. Por eso la cifra sale de la consulta de valoración, que es gratuita, y se entrega por escrito. Si además hace falta prótesis, el aumento con mastopexia va de 5.500 € a 7.500 €.
Más alto, con el pezón en su sitio y una forma más recogida. Sin prótesis el volumen es el mismo, y puede verse algo más pequeño porque se retira piel y el pecho queda más compacto; si faltaba relleno en la parte alta, seguirá faltando. Al principio se ve alto y firme, y se asienta en los meses siguientes. La cicatriz depende de la técnica.
No es una cuestión de mejor o peor, sino de qué le falta al pecho. Si solo ha bajado y conserva su volumen, basta la mastopexia. Si además se ha vaciado, sobre todo por arriba, la elevación sola lo recoloca pero no lo rellena, y ahí entra la prótesis. Lo decide la exploración, midiendo dónde queda el pezón y cuánto tejido hay.
Los de cualquier cirugía, como un hematoma o una infección, que son poco frecuentes y se vigilan los primeros días. Y los propios de la elevación: una cicatriz que quede más ancha o más visible de lo esperado, cambios en la sensibilidad del pezón, alguna asimetría y que el pecho vuelva a descender con los años. Si se combina con prótesis, se suman los del implante.
Llamar a la clínica ese mismo día, sin esperar a la revisión. Una herida que tarda en cerrar o se abre es uno de los problemas de cicatrización de cualquier cirugía de pecho, y en las que dejan cicatriz en T invertida pasa sobre todo donde se cruzan las cicatrices, que es la zona con más tensión. A menudo hacen falta varias curas hasta que cierra, y el tabaco es lo que más lo empeora.
El sujetador posoperatorio que se paute, sin aros y con una sujeción firme, porque sostiene el pecho mientras la cicatriz y los tejidos se asientan. Se lleva durante el tiempo que marque la revisión, y los sujetadores con aro se dejan para cuando la cirujana lo autorice.
Tiene dos partes: la del aumento, cuyos tramos se explican en la portada, y la de la elevación, que depende de cuánta piel se haya retirado. Por eso aquí no se da un plazo cerrado: la pauta concreta, con sus revisiones, sale de la valoración de tu caso, y lo que conviene evitar esas semanas está en el artículo de qué no hacer tras una cirugía de pecho.
Por fuera, la herida se cierra en las primeras semanas. Después la cicatriz pasa unos meses rosada y más visible, y se va aclarando y aplanando a lo largo del primer año, hasta el año o el año y medio. Como en la elevación hay más cicatriz que en un aumento, cuidarla y protegerla del sol pesa más. La pauta concreta, con sus revisiones, sale de tu caso.
Sí, si los implantes están bien y el volumen te sigue encajando: se eleva el pecho y se recoloca el tejido sobre el implante que ya tienes. Si hay rotura, contractura o el volumen ya no es el que quieres, se aprovecha la cirugía para cambiarlos. Lo decide la exploración, a veces con una ecografía que confirme el estado del implante.
Es la cicatriz de las elevaciones con más caída: rodea la areola, baja en vertical hasta el pliegue y sigue en horizontal escondida en él, con forma de T al revés. Se usa cuando hay mucha piel que retirar. Con caídas menores basta la cicatriz alrededor de la areola, o esa más la vertical: la técnica la marca la piel que sobra, no la cicatriz que menos se vea.
Merece la pena cuando el volumen te gusta y lo que molesta es la posición: el pecho queda más alto, con el pezón en su sitio y mejor forma, con tu propio tejido. No compensa si lo que echas de menos es el relleno de la parte alta, que la elevación sola no da. Y conviene aceptar la cicatriz, que siempre rodea al menos la areola.
No es una contraindicación operarse antes, pero conviene saber que un embarazo y una lactancia posteriores pueden volver a cambiar el pecho, y que eso puede llevar a plantear una segunda cirugía. Si el proyecto de ser madre es a corto plazo, es un dato que merece hablarse en consulta antes de poner fecha.
Sí, y es una situación frecuente: alguien que lleva años con implantes y que además nota descenso. Cuando toca sustituir los implantes se replantea el plano y el volumen en vez de repetir el anterior por inercia, y la elevación se valora en esa misma cirugía.
Si no tienes claro si tu caso es de elevación, de prótesis o de las dos, eso es precisamente lo que se resuelve en la consulta de valoración. Es gratuita y sin compromiso.