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Contractura capsular: cuando el pecho se endurece

Contractura-capsular: dermatólogo sentado en la mesa y escuchando al paciente en la clínica

Si has notado que el pecho operado está más firme de lo que estaba, que ha cambiado de forma o que te molesta al tocarlo, lo más probable es que hayas oído ya el nombre: contractura capsular. Es la complicación más frecuente del aumento de pecho, tiene grados, y en la mayoría de los casos hay algo que hacer.

Qué es exactamente

Cuando se coloca cualquier implante en el cuerpo, el organismo lo rodea de una capa de tejido. No es un fallo ni una reacción anormal: es lo que hace siempre, y esa capa se llama cápsula.

En la mayoría de las mujeres esa cápsula se queda fina y flexible, y ni se nota. En algunas se engrosa y se contrae alrededor del implante, y entonces aprieta. Eso es la contractura capsular: no es que el implante se endurezca, es que la cápsula que lo envuelve se cierra sobre él.

Cuántas mujeres la tienen

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que es quien vigila los implantes en España, da una cifra en su información para pacientes: afecta a alrededor de diez de cada cien mujeres a los diez años.

Y añade una frase que conviene leer antes de operarse, no después: nunca se puede garantizar que no ocurra. Es un riesgo propio de la intervención. Quien te prometa lo contrario te está prometiendo algo que nadie puede cumplir.

Los cuatro grados

No todas las contracturas son iguales, y eso cambia mucho lo que toca hacer. Se gradúan en cuatro niveles según la firmeza y la deformidad, la clasificación que los cirujanos llaman de Baker.

  • Grado I: el pecho está blando y se ve natural. Hay cápsula, como en todo el mundo, pero no da ningún problema.
  • Grado II: se nota algo más firme al tocarlo, pero el aspecto sigue siendo normal.
  • Grado III: está firme y además se ve: el pecho cambia de forma, sube o se redondea de manera distinta al otro.
  • Grado IV: firme, deformado y con dolor.

Los dos primeros grados no suelen necesitar cirugía. Los dos últimos sí se tratan, y el tratamiento se decide mirando el caso, no el grado en abstracto.

Cómo se nota

Rara vez aparece de un día para otro. Lo habitual es un cambio progresivo que se acaba notando al compararlo con antes o con el otro pecho:

  • el pecho está más duro al tacto;
  • ha cambiado de forma, suele verse más alto o más redondo;
  • molesta o duele, sobre todo al presionar o al dormir boca abajo;
  • los dos pechos ya no se parecen entre sí.

Si notas algo de esto, lo que toca es pedir una revisión. No es una urgencia, pero tampoco algo que convenga dejar correr un año.

Por qué ocurre en unas mujeres y no en otras

Aquí conviene ser honesto con lo que se sabe y con lo que no. No hay una causa única identificada, y cualquier explicación tajante que leas en internet va por delante de la evidencia.

Lo que sí está establecido es que es un riesgo típico de la cirugía y que el regulador lo trata como tal: algo que puede ocurrir, que no se puede descartar de antemano y que por eso hay que explicar antes de operar.

Qué se hace cuando hay que tratarla

Cuando la contractura molesta o deforma, la solución pasa por quirófano, y lo que se opera no es solo el implante: es la cápsula. El cirujano decide, sobre tu caso, si hay que abrirla, retirarla, cambiar el implante de posición o sustituirlo.

Lo que no tiene sentido es tratarla con masajes por tu cuenta, con aparatos o con remedios que prometen ablandar el pecho. Y tampoco esperar a que se resuelva sola: una contractura establecida no se deshace.

Y lo que no es una contractura

Un pecho firme en las primeras semanas tras la cirugía no es una contractura: es inflamación, y baja. Por eso el resultado definitivo se valora meses después y no al mes siguiente.

Tampoco lo es un bulto suelto, ni un cambio brusco de volumen. Esos tienen otras causas y piden consulta por sí mismos. La AEMPS incluye, entre lo que debe vigilar una mujer con implantes, el aumento brusco del volumen de la mama, la propia contractura, ulceración, nódulo o masa, inflamación, dolor o alteraciones de la piel de la zona.

En resumen

  • La cápsula la forma el cuerpo siempre; la contractura es cuando se engrosa y aprieta.
  • Afecta a unas diez de cada cien mujeres a los diez años.
  • Nunca se puede garantizar que no ocurra: es un riesgo propio de la intervención.
  • Tiene cuatro grados, y los dos primeros no suelen necesitar cirugía.
  • Si el pecho se endurece, cambia de forma o duele, se revisa; no se espera a que pase.

Si has notado alguno de estos cambios, la consulta de valoración es donde se mira qué grado hay y qué conviene hacer en tu caso.

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