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¿Se puede dar el pecho después de un aumento?

Es una de las preguntas que más pesan cuando una mujer se plantea un aumento de pecho y todavía quiere tener hijos, o ya los tiene y piensa en el siguiente. La respuesta corta es que en la mayoría de los casos sí se puede, y que lo que más influye no es llevar implantes, sino por dónde se entra en la cirugía y qué glándula había antes.

De qué depende de verdad

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que es el organismo que vigila estos productos en España, señala tres factores en su información para pacientes.

El primero es la cantidad de glándula mamaria que había antes de la cirugía. Un implante añade volumen, pero no añade glándula: la leche la produce el tejido que ya estaba. Una mujer con poca glándula de partida puede tener dificultades para la lactancia con implantes y sin ellos, y eso es algo que conviene saber antes, no después.

El segundo es la sensibilidad del complejo areola-pezón tras la cirugía. La bajada de la leche es un reflejo que empieza por el estímulo del pezón; si esa sensibilidad queda alterada, el reflejo puede verse afectado.

El tercero es la recanalización de los conductos galactóforos, que son los que llevan la leche hasta el pezón. Si alguno se ha seccionado, el cuerpo puede rehacer el camino, pero no siempre.

La vía de entrada es lo que más se puede decidir

De los tres factores, hay uno sobre el que sí se decide en consulta, y por eso merece la conversación: por dónde entra el cirujano.

La AEMPS lo dice de forma directa: la vía periareolar es la más susceptible de ocasionar pérdida de lactancia. Es la incisión que rodea el borde de la areola, y es justamente la que atraviesa la zona por la que pasan los conductos y los nervios del pezón.

Las otras dos vías habituales, la submamaria (el surco de debajo del pecho) y la axilar, no cruzan esa zona. No garantizan nada, porque ninguna cirugía garantiza una lactancia futura, pero evitan el punto de mayor riesgo.

Si tener hijos entra en tus planes, dilo en la primera consulta aunque te parezca que no viene a cuento. Cambia la conversación sobre la vía de entrada, y esa decisión se toma una sola vez.

¿Y el implante en sí? ¿Le pasa algo a la leche?

Esta es la parte que más preocupa y la que mejor respuesta tiene. La propia agencia lo recoge sin matices en su documento para pacientes: no existen evidencias de aumento de enfermedades en los lactantes de mujeres portadoras de implantes.

Dicho de otro modo: la duda razonable está en si se podrá dar el pecho, no en si esa leche es segura.

Delante o detrás del músculo

Es la otra pregunta que aparece siempre junto a esta. La posición del implante, submuscular o subglandular, se decide sobre todo por el tejido que tienes y por el resultado que se busca, y no es lo que determina la lactancia: lo que la condiciona es por dónde se entró y cuánta glándula hay.

Lo prudente es no leer en internet que una posición «permite dar el pecho» y la otra no. Esa comparación no la sostiene el regulador, y en consulta se decide caso a caso.

Si ya llevas implantes y te quedas embarazada

Dos cosas que conviene tener en la cabeza.

La primera es que el embarazo y la lactancia cambian el pecho, con implantes y sin ellos: cambia el volumen de la glándula, cambia la piel y, cuando todo vuelve a su sitio, el resultado puede no ser el mismo que antes. No es una complicación, es lo que hace el cuerpo. A algunas mujeres les lleva a plantearse un ajuste más adelante, y a otras no.

La segunda es que conviene seguir con las revisiones. Y aquí hay un detalle que casi nadie cuenta: si te hacen una mamografía, avisa siempre de que llevas implantes. La AEMPS explica que las prótesis pueden dificultar excepcionalmente el diagnóstico radiológico, que a veces hace falta combinar mamografía, ecografía y resonancia, y que existe un riesgo residual de rotura por la presión que ejerce la prueba. No es motivo para dejar de hacerse revisiones, que siguen siendo lo importante. Es motivo para avisar.

Lo que sí se puede decir y lo que no

Nadie puede garantizarte que vayas a poder amamantar, ni con implantes ni sin ellos: la lactancia depende de muchas cosas y hay mujeres que no la consiguen sin haber pasado por ningún quirófano. Desconfía de quien te lo prometa.

Lo que sí se puede hacer es reducir el riesgo evitable, y eso se hace con una conversación en consulta: contar que quieres tener hijos, valorar cuánta glándula hay y elegir una vía de entrada que no atraviese la zona del pezón.

En resumen

  • En la mayoría de los casos se puede dar el pecho después de un aumento.
  • Influyen la glándula previa, la sensibilidad del pezón y el estado de los conductos.
  • La vía periareolar es la más susceptible de ocasionar pérdida de lactancia.
  • No hay evidencias de más enfermedades en los lactantes.
  • Si la maternidad está en tus planes, dilo en la primera consulta: cambia decisiones que se toman una sola vez.

Si estás en ese momento de decidir, la consulta de valoración es donde esto se mira sobre tu caso y no sobre un caso general.

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