La anestesia en el aumento de pecho: general o local con sedación

Si te da miedo la anestesia general o has visto ofertas «sin anestesia general», es lógico que quieras entender la anestesia en el aumento de pecho antes de decidir. Hay dos formas de operar: con anestesia general, en la que duermes durante toda la operación, o con anestesia local y sedación, en la que se duerme la zona del pecho y una medicación por la vena te relaja. Aquí se opera con anestesia general, con un anestesista en el quirófano durante toda la intervención. A continuación tienes cómo es cada una, qué dicen los estudios, qué riesgos reales tiene y cómo prepararte.
Anestesia general: qué es y cómo se vive
Con la anestesia general pierdes la conciencia y no te enteras de nada de lo que pasa durante la operación. Los fármacos entran por una vía en la vena del brazo o con una mascarilla, y mientras duermes muchas funciones del cuerpo van más despacio o necesitan ayuda; por eso a veces se coloca un tubo en la garganta que te ayuda a respirar. La pone y la controla el anestesista.
De menos a más profunda. Operarse «sin anestesia general» combina la anestesia local con una sedación.
Al terminar, el anestesista revierte la medicación y se queda contigo mientras despiertas, pendiente de la respiración, la circulación y el oxígeno, y la SEDAR, la sociedad española de anestesiología, considera esencial la vigilancia posterior en una unidad de recuperación. Hay quien despierta bien y quien nota alguna molestia pasajera, que el anestesista trata.
Aumento de pecho sin anestesia general: anestesia local y sedación
La otra opción combina dos cosas. Una es la anestesia local: se infiltra el pecho con anestésico diluido y adrenalina hasta que el tejido queda firme, lo que se llama anestesia tumescente, o se bloquean los nervios que llegan a la zona. La otra es la sedación, una medicación por la vena que va desde dejarte relajada y capaz de hablar hasta dormirte; incluso la más profunda no te deja inconsciente como la general, y puede hacer más lenta la respiración. Según la AEMPS, se usa en casos seleccionados y siempre bajo la vigilancia de un anestesiólogo.
En el aumento de pecho hay series amplias de equipos que la usan: una de 1.644 mujeres operadas con anestesia tumescente y sedación, con el implante delante o detrás del músculo, en la que ninguna operación tuvo que pasar a anestesia general; otra de 461 pacientes con cirugía de prótesis mamarias y sedación consciente, sin ningún paso a una anestesia más profunda. Quienes la usan le atribuyen menos náuseas y una recuperación más rápida, y la ASA, la sociedad estadounidense de anestesiólogos, dice de la sedación en general que da menos efectos secundarios y que suele permitir recuperarse antes.
Esos datos hay que leerlos con cuidado. Son series de un solo grupo: cuentan cómo les fue a las mujeres operadas así, sin compararlas en el mismo estudio con otras operadas con anestesia general. Y la sedación no evita las náuseas: en un ensayo con 204 mujeres operadas de aumento con anestesia local y sedación, seis de cada diez de las que recibieron un placebo tuvieron náuseas o vómitos el primer día; con uno de los fármacos probados, dado antes de operar, tres de cada diez. También cuenta cómo se pone la anestesia local: en otro ensayo con 40 mujeres sedadas, tres de cada diez necesitaron un calmante de rescate cuando el cirujano infiltró la zona, y ninguna cuando anestesistas con experiencia pusieron un bloqueo paravertebral.
Un ensayo con 204 mujeres operadas de aumento con anestesia local y sedación: cada punto lleno, una de cada diez con náuseas o vómitos.
Así que operarse sin anestesia general no es operarse sin anestesia: lleva anestesia local y medicación sedante, y vale la pena preguntar quién la pone y quién te vigila. Lo hablamos a propósito de los protocolos con nombre comercial en la técnica BRST.
Por qué aquí se hace con anestesia general y anestesista
En esta clínica, la anestesia del aumento de pecho es general, y hay un anestesista en el quirófano durante toda la intervención. Antes se hace un estudio preoperatorio: análisis, electrocardiograma y valoración del anestesista. Es también lo que describe la SECPRE, la sociedad española de cirugía plástica: el aumento mamario se hace con anestesia general, con la paciente dormida, y solo algunos casos muy determinados con anestesia local y sedación. Lo que eso supone para ti:
- Tu cuerpo, vigilado de principio a fin. Según la AEMPS, el anestesiólogo vigila tu estado general, tu respiración, tu corazón, el oxígeno de la sangre y la tensión arterial.
- El dolor, también en sus manos. Según la SEDAR, los anestesistas se ocupan del dolor antes de la operación, mientras dura y después, con analgésicos, antiinflamatorios y bloqueos de nervios. Qué se puede hacer para el de los días siguientes lo repasamos en el dolor después de un aumento de pecho.
- Una anestesia ajustada a ti. Con lo que le cuentas en la visita previa, el anestesista puede elegir los fármacos más seguros en tu caso, vigilar de cerca lo que sea más probable y decirte qué hacer para bajar el riesgo antes de operarte, como explica la ASA.
- AntesEl estudio preoperatorio: análisis, electrocardiograma y su valoración.
- DuranteEn el quirófano toda la intervención, vigilando tu respiración, tu corazón, el oxígeno y la tensión.
- Al despertarRevierte la medicación y se queda contigo mientras despiertas.
- DespuésTambién se ocupa del dolor, con analgésicos, antiinflamatorios o bloqueos de nervios.
Los riesgos reales de la anestesia en una mujer sana
La anestesia es hoy muy segura. Según la SEDAR, la mortalidad por anestesia es de una por cada 200.000, la más baja de la historia. Y depende mucho de la salud de partida: una revisión de 2011 la sitúa en 0,4 por cada 100.000, unas cuatro por millón, en las personas sin una enfermedad importante, y más alta en quienes tienen enfermedades graves. Para eso está el estudio previo. El resto de riesgos de la operación, en los riesgos del aumento de pecho.
Las complicaciones graves son raras. Entre ellas, que la comida o el líquido del estómago pasen a los pulmones, y para evitarlo se pide el ayuno, o una reacción grave y hereditaria a algunos anestésicos, la hipertermia maligna, por la que el anestesista te preguntará por tu familia. Lo frecuente son molestias leves y pasajeras: náuseas, vómitos, dolor de garganta por el tubo o escalofríos, que según la ASA aparecen hasta en la mitad de las personas al despertar.
Las náuseas y los vómitos. Una escala de riesgo usa cuatro factores: ser mujer, haberlos tenido en otra operación o marearte en los viajes, no fumar y necesitar calmantes opioides después. Sin medicación preventiva, los tuvo una de cada diez personas sin ningún factor y casi ocho de cada diez con los cuatro. Por eso las guías internacionales recomiendan prevenirlos, combinando medidas, en quien tiene riesgo, y si aparecen se tratan. Una mujer que no fuma ya suma dos factores: si te mareas en el coche o te pasó en otra operación, díselo al anestesista.
Náuseas y vómitos sin medicación preventiva, según cuántos de los cuatro factores de la escala se tienen.
Cómo prepararte para la anestesia
En la visita con el anestesista, cuéntale:
- Toda tu medicación, con y sin receta, y también vitaminas, suplementos y productos de herbolario: puede pedirte que dejes alguno antes de operarte.
- Tus experiencias con la anestesia: si tú o alguien de tu familia ha reaccionado mal a una, y cualquier efecto que notaras en otra operación, aunque fuera hace años.
- Tu salud y tus hábitos: alergias, asma u otros problemas de pulmón, si roncas, y si tomas alcohol, cannabis u otras drogas, porque cambian cómo reaccionas a la anestesia.
- Tus miedos. Es natural tenerlos, y contarlos le permite explicarte lo que te preocupa.
El tabaco, cuanto antes fuera. En una revisión de 25 estudios, dejarlo más de cuatro semanas antes redujo los problemas respiratorios, y al menos tres o cuatro semanas, los de cicatrización; dejarlo menos de cuatro semanas antes no cambió el riesgo respiratorio. Para la AEMPS, lo ideal es dejarlo al menos dos meses antes. Lo que supone para la herida está en qué no hacer tras un aumento de pecho.
El ayuno, tal como te lo indiquen. La AEMPS habla de al menos ocho horas de ayuno absoluto, tanto con anestesia general como con sedación, y el anestesista puede darte una pauta propia para los líquidos o tu medicación habitual. Ese día, nada de cremas, maquillaje ni esmalte de uñas. Se pasa una noche ingresada, y al alta, al día siguiente, alguien tiene que llevarte a casa.
- Cuanto antesDejar el tabaco: lo ideal, al menos dos meses antes.
- En la visita previaContarle al anestesista tu medicación, tus experiencias con la anestesia, tu salud y tus miedos.
- Al menos ocho horas antesAyuno absoluto, salvo la pauta que te dé el anestesista para los líquidos o tu medicación.
- Ese díaSin cremas, maquillaje ni esmalte de uñas. Una noche ingresada y, al alta, alguien que te lleve.
Si te lo estás planteando y quieres hablar de la anestesia con calma, la primera valoración con la doctora Alba Perales es gratuita, y la solicitas en el formulario de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Y si me despierto durante la operación?
Es muy raro. Según la ASA, la sociedad estadounidense de anestesiólogos, pasa en una o dos de cada 1.000 operaciones con anestesia general: la persona recuerda algo de lo que ocurrió, aunque lo habitual es que no note dolor. Es más frecuente en urgencias y en personas con varias enfermedades. Para reducirlo, cuéntale al anestesista si te ocurrió antes, toda la medicación y los suplementos que tomas, si bebes alcohol o tomas drogas y el miedo que tengas a despertarte.
¿Puedo operarme si tomo medicación para adelgazar?
Díselo al anestesista con tiempo, porque cambia la preparación. Los medicamentos del grupo de los agonistas de GLP-1, que se usan para adelgazar o para la diabetes, pueden retrasar el vaciado del estómago, y operarse con comida en el estómago, con anestesia general o sedación profunda, aumenta el riesgo de que pase a los pulmones. No lo dejes por tu cuenta: según la ASA, la mayoría de las veces se puede seguir tomando, y el anestesista puede tomar medidas, como pedirte un día sin comida sólida antes. Si estás empezando el tratamiento y subiendo la dosis, o tienes náuseas, vómitos o dolor de estómago, lo prudente es esperar.
¿El cannabis o el alcohol afectan a la anestesia?
Sí, y conviene contarlo con sinceridad. Según la ASA, el alcohol y las drogas cambian cómo reaccionas a la anestesia y la cantidad que necesitas. Del cannabis, también comido, se ha visto que puede influir en la anestesia que hace falta, en el riesgo de problemas de corazón o respiratorios, en los calmantes de después y en las náuseas, y no se aconseja fumarlo el día de la operación. Con esos datos, el anestesista planifica tu anestesia antes, durante y después.
¿Cuánto tarda en irse el efecto de la anestesia general?
Puede tardar uno o dos días en eliminarse del todo, y mientras tanto es normal tener sueño y los reflejos y el juicio algo afectados. Por eso después no se conduce, y necesitas que alguien te recoja.
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